Al medio día no era la costumbre de que las mujeres fueran al pozo a por agua, pero esta mujer, quizás para no encontrarse con otras personas por causa de su reputación, iba a esa hora en la que el sol estaba en lo más alto y mandaba más calor sobre esa zona de Samaria. Pero esta vez Jesús estaba sentado en el pozo y entabló una conversación con ella. Ella se sorprendió mucho ya que los judíos solían odiar a los samaritanos, porque pensaban que esa raza había defraudado a la nación al unirse en el pasado con los asirios y nacer por tanto un mestizaje, una raza que ya no era puramente judía (2 Reyes 17:24), pero con esto Jesús daba a entender que no había venido para salvar a los judíos solamente, sino a todas las naciones y razas. Además enseñaba que para predicar el evangelio del Reino no existen fronteras, ni restricciones culturales.
Así que Jesús no hizo lo que “cualquier judío respetable” hubiera hecho, ya que habló con una mujer, cosa extraña para un judio, y además con una mujer que:
1. Era samaritana, miembro de la odiada raza mixta.
2. Tenía una reputación muy mala, por causa de diferentes adulterios.
3. Estaba en un lugar público, donde no se solía hablar con mujeres ajenas.
Así que el evangelio del Reino es para todos sin importar la raza, la posición social ni los pecados cometidos.
Cuando Jesús utilizó la frase “agua viva” se estaba refiriendo a lo que calma la sed de Dios (Salmo 42:1; Isaías 55:1 +; Jeremías 2:13; Zacarías 13:1). Además, a Dios se le llama “Manantial de Aguas Vivas” en Jeremías 17:13 y “Manantial de la Vida” en el Salmo 36:9, así que cuando decía que podía dar agua viva que saciaría su sed para siempre estaba declarando que Él era el Mesías, ya que sólo éste puede dar el regalo que satisface la necesidad del espíritu.
La mujer no entendió lo que Jesús la estaba diciendo, pero cuando se dio cuenta de que Jesús conocía su vida privada en seguida quiso cambiar el tema preguntando que dónde se debía adorar, en el monte samaritano o en el templo de Jerusalén, pero esto no era más que correr una cortina de auto defensa. Jesús le dejó bien claro que no es importante el lugar en que se adore, ya que Dios está en todas partes, sino que lo más importante era la actitud del adorador, es decir adorar en espíritu y verdad. Pero Jesús quería satisfacer su alma, por eso le descubrió que tenía una pareja que no era su marido y que había tenido cinco maridos antes. Quiso tratar con su pecado, por eso le dijo que Él era el Mesías prometido para perdonar todos los pecados y restablecer la comunicación perdida del mundo con Dios y además, más tarde en el ver. 34 les comunicó a Sus discípulos que lo que más deseaba era hacer la voluntad de Su Padre y que acabara Su obra.
Así que en unas pocas palabras dijo:
1. Que no había barreras para predicar el evangelio del Reino.
2. Que no había pecado que no pudiera perdonar.
3. Que Dios sería el manantial interior de vida eterna.
4. Que debemos mirar cual es nuestra actitud al adorar y no preocuparnos del lugar en que lo hacemos.
5. Que lo más importante en nuestra vida debe de ser comunicar el plan de salvación que Dios tiene para la raza humana.
La historia esta en el evangélio de San Juan 4:1 a 26